Nos vamos de congreso. Dentro de mes y medio. Pero da igual. Escribimos ahora. Aunque parezca que no, todo tiene su razón de ser, y es que estamos ahora en pleno proceso de escritura del abstract.
Escribir un abstract lleva su tiempo. Básicamente, porque cuando uno lo escribe no tiene ni idea de lo que quiere contar o, lo que es más triste, uno no tiene nada que contar. Entonces se recurre a las típicas frases de relleno y las vaguedades que todo aquel que ha escrito uno conoce al dedillo.
El momento clave llega cuando lo corrige el jefe. Aunque en este caso no ha sido un problema. Diplomático él, nos ha dado el título de este post. Y es que, si lo que importa es la taza del congreso, hay vía libre para escribir chorradas.
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¡Yuuuuhuuuuuuuuu!
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