lunes, 23 de febrero de 2009

Perdiendo la dignidad

Hola a todos. He de comunicaros que he dado un nuevo paso en mi integración en el grupo de trabajo: ya he perdido la dignidad delante del Jefe. Es un paso que todo buen becario debe dar en su etapa de formación y crecimiento personal y profesional.

Era el día D y la hora H, cuando María debía irse con MJ (sí, el angelito Azul y el Naranja, me alegra que estéis atentos) y el vecino de enfrente (llamémosle Sujeto A) a la piscina. Oí que el Sujeto A recogía, y al cabo de un rato alguien tocó en nuestra puerta.

Como tenía un trancazo monumental, estaba mirando numeritos en la pantalla y lo de la piscina y lo de ser sociable hoy no iba conmigo, seguí mirando mi ordenador y mientras me despedía efusivamente -pero muy efusivamente- con la mano (para que luego no me digan que no soy una tía atenta y amable, faltaría más). El caso es que me extrañó que acto seguido no entrase dicho Sujeto diciendo memeces, como suele ser habitual (por si en algún momento el Sujeto A encuentra este blog: Mac, te queremos igual), así que levanté la vista un poco extrañada, mientras el ángel Azul seguía también a su bola.

Y ahí nos encontramos al Jefe, con su cara de "estoy intentando no reírme", "ya te vale", etc. Y preguntando muy amablemente si necesitábamos algo. Y la verdad es que yo sí: cavar un hoyo muuuuuuy muuuuuuuuy profundo :P

1 comentario:

Álvaro dijo...

No me puedo creer que sea yo el que os deje el primer comentario, especialmente tratándose de una entrada de ¡febrero!

Por favor, seguid contando vuestras aventuras del Depar, que yo las quiero leer! Molan muchísimo, se os da muy bien.

Un saludo a las dos desde UK.